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Un embarazo impulsa al organismo a fabricar más hormonas progesterona y a trabajar el doble, con la finalidad dar al bebé todo lo que necesita para crecer sano. Estas son las principales causas de nuestra sensación de fatiga constante y es un síntoma del embarazo muy natural.

Pero, a estas dos causas principales, hay que sumarle otros síntomas del embarazo, como:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Vómitos
  • Orinar a menudo
  • Ardor de estómago
  • Contracciones uterinas
  • Movimientos del feto
  • Incomodidad física
  • Dificultad para respirar
  • Trastornos del sueño
  • Ansiedad

Síntomas naturales, que contribuyen a sufrir cambios en nuestros hábitos de sueño, y a sentir somnolencia y fatiga durante el día, por lo que cuerpo y mente necesitarán aumentar y mejorar las horas de descanso.

 

Fatiga según el trimestre del embarazo

 

Durante el primer trimestre sentiremos fatiga generalizada y ganas constantes de dormir, síntomas del embarazo propios de los cambios físicos de esta etapa: aumento del volumen sanguíneo y formación de la placenta y los órganos principales del bebé.

En el segundo trimestre, nuestro cuerpo se ha adaptado a los cambios y no nos sentimos tan fatigadas, pero el resto de síntomas del embarazo interrumpirán nuestras horas de descanso.

Ya en la etapa final, el incremento del tamaño del bebé agrandará el volumen de nuestra barriga y propiciará dolores de espalda, y otras dolencias musculares relacionadas. Estas dolencias, unidas a las preocupaciones por el parto y los síntomas naturales del embarazo, fomentarán el insomnio y las dificultades para dormir.

 

Consejos para combatir la fatiga durante el embarazo

 

Duerme mucho: las ocho horas diarias recomendadas más todos los momentos que tengas libres para descansar. Usa almohadas y colócatelas de la manera que te sea más cómoda y, especialmente durante el último trimestre, evita dormir boca arriba; intenta dormir sobre el lado izquierdo para evitar hacer presión sobre la vena cava materna. Escoge un lugar oscuro, tranquilo, silencioso y sin aparatos electrónicos, e intenta establecerte una rutina de sueño (horarios) y seguirla al dedillo

Procura cenar dos horas antes de ir a la cama: toma una cena ligera y evitar cualquier bebida con cafeína. Una hora antes de irte a dormir, trata de realizar actividades relajantes, como: tomar un baño, leer o hacer ejercicios de relajación.

Ve al baño justo antes de acostarte, para poder dormir en períodos largos.

Practica ejercicio moderado por las tardes: aportará beneficios a tu salud y a la de tu bebé, y te ayudará a dormir mejor. El yoga es uno de los ejercicios más recomendados, porque mejora las funciones de los órganos y facilita la relajación, pero los paseos por la naturaleza también son una buena alternativa.

Mantente alejada del estrés: evita situaciones exasperantes o ruidos intensos y continuados.

Intenta buscar tiempo para ti: ya sea para hacer alguna actividad que te guste o una escapada para desconectar de la rutina.

Descansar bien mejorará nuestro flujo sanguíneo y reforzará la llegada de oxígeno y nutrientes a nuestro bebé, hecho que mejorará nuestra salud física y mental, y también la suya.

Acumular cansancio y estrés puede producirnos dolores de cabeza, parto prematuro, diabetes gestacional , ansiedad, depresión, insomnio o tensión muscular, entre otras. Todas ellas, dolencias que pueden afectar al desarrollo normal del embarazo y al peso del bebé.

Un descanso insuficiente es perjudicial en cualquier etapa de la vida, pero durante el embarazo lo es en mayor medida, porque nuestro organismo nos exigirá una cantidad extra de energía.